Memorias Maravillosas

   Porque yo nací y crecí en Ábaco, una isla hermosa de Las Bahamas, el faro en Pueblo de Esperanza en Cayo Codo en Ábaco ha sido siempre una parte de mi vida con memorias maravillosas.  Sentándome por la orilla del mar con mis amigos, contando las veces que el faro transmitió su señal luminosa a los marineros en el océano oscuro, o en el barco, pescando de noche con mi querido papá y escuchándolo decir:  “Ahora navega derecho para el faro,” o viajando de noche entre los cayos externos, el faro ha sido admirado con memorias maravillosas innumerables.

      Ahora, como ministro del evangelio de Cristo, las memorias del faro en Ábaco me recuerdan del maravilloso Salvador que vino a ser la luz del mundo.  Jesús dijo:  “Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.”  Juan 12:46.

      El faro fue construido con preocupación por las personas que estarían en peligro de perder sus vidas en la oscuridad de noche sobre los escollos cerca de la isla.  Querido lector, Dios que creó estas islas hermosas y te creó para Su gloria fue tan concernido acerca de ti que envió a Su Hijo unigénito, Jesús, ser faro para ti para que tu alma no se pierda en tinieblas sobre los escollos del pecado.  Porque, sin Cristo, estás en las tinieblas, porque “los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas,” como Juan 3:19 declara.

      Pero Jesús dijo en Juan 8:12:  “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”  Primera Juan 1:7 también dice:  “Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”

      Sí, Dios envió a Su Hijo que murió en La Calavera oscura sobre la cruz en lugar del pecador.  “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió  por los impíos.”  Romanos 5:6.

      Ahora, porque Jesús ha resucitado de los muertos, puedes tener una esperanza en las tempestades de vida y una bendita confianza de llegar seguramente al puerto de luz, que es la ciudad del Cielo, donde no hay tempestades de vida.  Porque Jesús es la luz de aquella ciudad.  Allí, mi amigo, tendrás solamente memorias maravillosas por toda la eternidad porque Apocalipsis 21:23-24a dice:  “La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.  Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella.”

      Pero, mi amigo,  tengo que recordarte de la eternidad sin Cristo la luz.  Esta lugar se llama el infierno, un lugar de oscuridad externa donde Mateo 22:13 dice que “allí será el lloro y el crujir de dientes.”  Versículo 13 de Judas dice que las personas que van allí son como “fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.”

      Allí, mi amigo, tendrás solamente memorias horrorosas de las muchas veces que desviaste al Salvador que te habría traído a la luz y seguridad del Cielo.  Ahora es el tiempo hacer la llamada de angustia de tu alma perdida a Jesús que dijo en Hechos 2:21:  “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”  Simplemente llama en oración,

Señor Jesús, reconozco que me pierdo en pecado.

Perdóname mis pecados,

porque necesito Tu salvación.

Ven a mi corazón y vida

y guíame a Tu hogar de luz.

     Juan 1:12 dice:  “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.”  Si has orado esta oración, has andado de las tinieblas a la luz y has sido hecho hijo de Dios, como este versículo dice.

       Para recibir más ayuda y consejo espirituales escribe a:    

Pastor Robinson E. Weatherford

P.O. Box AB 20074

Marsh Harbour

Abaco, Bahamas

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